En medio del ruido incesante, dentro de esta cruel jaula de cemento, hay algo bien adentro que vibra, late. Los fantasmas piden salir.
Se oye, a lo lejos, una melodía. Es la purga de la bailanta, el deseo infinito de sudar los dolores. Comienza la danza, se abren las puertas a todo aquel que se sienta parte de esta fantasía real alucinada.
Sean todos…
